lunes, 28 de abril de 2014

Tic-Tac

Tic-tac, tic-tac...
Se desgranan en mi mente
los minutos del reloj
los recuerdos.
Ya no me acuerdo del instante
en que te hablé por primera vez,
el día en que fuiste mía,
sólo mía,
mi amor eterno, mi sueño,
mi amada mía...

Tic-tac, tic-tac...
Le arrebatan la vida al tiempo
las manecillas de acero,
golpeando mis sienes
con el vaivén de los recuerdos.

Te siento junto a mí,
en mi pecho, en mi interior,
muy dentro de mí...
Sí, siento tu piel sobre mi piel,
tu respirar sereno
al compás de mis latidos.

Estás aquí, sobre el lecho,
te duermes abrazada a mí,
apoyas tu cabeza sobre mi pecho;
entonces, yo, te observo,
hermosa vestal durmiente, y
a rozar tus cabellos
apenas me atrevo,
te beso, cierro los ojos, y...¡Sueño!.

Tic-tac, tic-tac...
Ya nada importa,
ni el espacio, ni el tiempo,
nada importa ya,
los segundos a tu lado
se hacen eternos.

Eres mía, nada más mía,
mía nada más.

Tic-tac, tic-tac...
Le arrebatan la vida al tiempo
las manecillas de acero,
golpeando mis sienes
con el vaivén de los recuerdos.



“Tic-Tac…”
(Trazos del corazón)

El remoto rincón de mí alcoba

Te busco en la noche,
Y tú, esquiva y fugaz figura,
te deslizas de entre las sábanas
para abandonar el lecho.

Distante y muda,
con grandes ojos fijos
me contemplas,
mientras te ríes burlonamente
desde el remoto rincón
de la alcoba, en donde reinan las sombras.

Mis trémulas manos
se amotinan en la búsqueda insaciable
de tus formas, a través de la oscuridad.
Añora mi piel el vacío
que dejaron tus caricias,
y mis finos labios secos, 
imploran desesperadamente
la humedad de tus cálidos besos.

El eco imperceptible de mi voz
musita el nombre definitivo
que viola el silencio de la noche,
quebrando los sueños.

Se alza el sol en el oriente,
su luz borra las postreras huellas
de tu forma que, como humo,
se desvanece entre la rendija
de luz de mi ventana.

El día, sin tu presencia, se me antoja
infinito.

Esta noche, en mis sueños,
volveré por ti.


“El remoto rincón de mi alcoba”
(Trazos del corazón)

Luna



Luna, de lo etéreo señora,
candil de cantores y vates,
de trovas inspiradora,
musa de cuerdos y orates.

Luna, romanza y poema,
de la noche lívido velo,
dama procaz y blasfema,
sagaz alcahueta del cielo.

Luna, de conjuras creadora,
cómplice de tórridos devaneos,
de amantes encubridora,
delatora de proscritos anhelos.

Luna promiscua y bella,
adúltera en el etéreo azul,
amante de mil estrellas,
que robas al sol su luz.

Luna pueril, luz de cuna,
de románticos valedora,
pálida y acongojada luna,
de arcanas quimeras hacedora.

Luna nueva, enigmática y oscura,
matrona plena y luminiscente,
hembra desvergonzada y cornuda,
madre menguante, joven creciente.

Luna de noctívagos milenios,
incitadora de turbios placeres,
contertulia de contubernios,
desertora de amaneceres.

También llamada Selene,
septentrional  y antártica luna,
astro taciturno y silente,
en la noche de los tiempos...

¡Oh Luna! Tú siempre muda.

"Luna"
(Trazos del corazón)  

"Ser Bohemio"

Ser bohemio hasta morir,
y morir sabiendo serlo.
Es un modo de vivir,
un profundo sentimiento.

Bohemios del Peso de la paja,
de Santa María del mar,
bohemios de La Rambla
de Santo Domingo del Call,
o del portalón de Baños nuevos.

Bohemios de la ciudad,
de la ciudad de los bohemios,
que acopio de sueños hacemos,
libertinos y blasfemos,
hacedores de palabras,
arquitectos de sueños,
de pájaros libertadores,
filósofos de lo incierto,
de prolijos pensamientos,
pícaros, rufianes, vividores,
nada y todo al mismo tiempo.

¡Bohemios somos, señores!



“Ser bohemio”
(Trazos del corazón)

¡Libertad, libertad!

¡Libertad, libertad!
Rasga el cielo la voz de los bohemios
¡Libertad, libertad!
palabra impúdica,
por la que se mata y se muere.

¡Libertad, libertad!
Señora de artes y letras,
de la vida, puta.
Amante ciega y sin alma,
madre errante y vagabunda,
de los artistas musa.
¡Libertad, libertad!
 

"Libertad"
(Trazos del corazón)

Bohemios

Bohemios de primera,
de segunda o de tercera,
bohemios a fin de cuentas,
y no nos sentimos viejos
para ir de  perdularios,
porque tenemos la suerte
de sabernos libertarios.

¡Bohemios!
porque es este un sentimiento
un “modus vivendi”, un estatus,
es nuestro sino, es el karma,
es nuestra vida, es un cuento...
¡Hemos nacido bohemios!
 


“Bohemios”
(Trazos del corazón)

Las marismas

Este mediodía el cielo estaba teñido de un intenso azul claro, y alguien, un tal señor Dios, creo, había pintado en él un inmenso as de oros de rabioso color anaranjado.

Hacía calor, las garzas vestían de blanco su plumaje estival, el viento se impregnó del aroma del hinojo verde que, incipiente, comenzaba a brotar entre el pasto matinal.

Una suave brisa primaveral procedente del azul Mediterráneo,
lo mezcló con el perfume salado que por Navidad
le regaló el Océano, junto a un collar de aguamarinas y perlas que
fue la envidia de salmones, atunes y ballenas.

Las grises gaviotas, apostadas sobre el frondoso manglar,
daban rienda suelta a su cotidiano chismorreo
en una incomprensible jerga e interminable parloteo,
mientras, celosas contemplaban el distinguido caminar
de las esbeltas garzas, que con avidez se alimentaban
de exquisitos saltamontes, ranas y caracoles, en


una campestre escena matinal en las marismas del Edén.

"Las marismas"
(Trazos del corazón)