jueves, 29 de marzo de 2012

La cocktelera de Skaramandra: Fendetestas

Fendetestas (O bandido xeitoso)

  Ingredientes: Orujo made in Galicia, azúcar moreno, hierbabuena o menta, café.

Tomamos dos cucharadas de azúcar moreno *, de caña; lo impregnamos, como el que no quiere la cosa, con unas gotas de orujo de hierbas legítimo de Galicia y lo flameamos, luego lo introducimos en un vaso largo con unas hojas de menta o hierbabuena frescas y le damos la del pulpo: o sea... machacarlas y que no levanten cabeza.
Una vez mezclado, como el martini de James Bond (mezclado pero no agitado) le añadimos un café expreso gota a gota -que quede cremoso- y escanciamos una generosa copa del mismo orujo y seguimos meneándolo; le agregamos el hielo “pilé” (no con los pies) hasta el borde del abismo y dejamos que se impregne con el carburante. Está que te cagas!!!

Se recomienda después de una ingestión abusiva de ostras y percebes, pulpo a feira o lacón con grelos, todo ello al compás de una muñeira o de la música de Carlos Núñez u Obradoiro.

* cuando digo azúcar moreno, me refiero al azúcar de caña, no hagas como el imbécil de mi cuñado que machacó un LP de las “Azúcar moreno” (aun está en la UVI)


Ideal para alcanzar el Nirvana o el coma etílico, según consumo.

Por Jordi Poblet

martes, 27 de marzo de 2012

Medio ambiente


¡Semana verde! Exclamó el profesor. Por  arte de magia, lápices y libretas se transformaron en plumas, jaulas y ramas de olivo (con el permiso de Bruselas)
Viajando entre diapositivas, pósters y transparencias nos disponemos a recorrer, en un fabuloso viaje imaginario, los lugares más recónditos de nuestro parque natural, (aunque por un instante llegué a pensar que me hallaba en medio de un cursillo sobre la vida en el ártico y la tundra polar)
Sus bosques, valles y riberas, así como los secretos de La Mola y l’Obac se muestran reveladores ante nosotros y una súbita ansia de aprender nace espontáneamente desde lo más profundo de nuestro ser: ¿...Son redondas las pizzas? ¿Es posible que un cataclismo haga brotar  un manantial en La  Mola? ¿Llegará el “Metro” a l’Obac? ¿Se fuma la “farigola”?
Todas nuestras inquietantes preguntas hallaron inteligente respuesta; formas, perfumes y nombres nos son descubiertos: Chopo, romero, aliso, tejo, salamandra y tejón ¿Son un conjunto de rock? Me pregunto alucinando ante tal revelación, no, sólo son algunos de nuestros desconocidos, pero olvidados, vecinos, a los que iremos conociendo a lo largo de nuestro caminar.
Ahora ya puedo distinguir entre en Cuco y el reloj del salón, entre la listada zarigüeya y el gato pachón, entre el olmo y el peral, y saber que pedirle a cada cual, y diferenciar entre autóctonos y  “okupas”, transformando as antiguas y aburridas excursiones en  un ilustrativo periplo a través de un hábitat natural en peligro de extinción, que no es otro que la pequeña porción de bosque que nos rodea y que a pesar de todo, sobrevive entre negras y humeantes serpientes de asfalto y amenazadores chalets, esta pobre y escasa alfombra verde surcada por tímidos y serpenteantes hilos de plata, que la naturaleza, altruista, nos ofrece como una probeta de cristal: “Un cuarto de aceite, dos Coca-colas, un condón,  un chorro de alquitrán, cuatro clavos, un colchón y... ¡Voila! ¡El Ripoll! Y ya tenemos un río con peces de color, de color de plata, de férreas y resplandecientes escamas de plástico o lata y de nombre... ¡Isabel! ¿Sardinas? Puede ser, y como no, a nuestro gusto, ¿Gusto? Sí, gusto, aroma y color.
¿Qué más se puede pedir a cambio de hipotecar el hábitat natural?

Por Jordi Poblet

Magdala (Y soñó...)


La noche, calurosa y encapotada de negros nubarrones, se extendía sobre la villa como una negra mortaja, él se hallaba estirado sobre el lecho, con la ventana abierta de par en par, consumiendo el último cigarrillo, la radio inundaba la estancia con una suave melodía, mientras intentaba conciliar el sueño, un sueño casi imposible en una noche de brisas ausentes, en la que las sábanas se adherían al cuerpo cómo una segunda piel cálida y húmeda, en la que la unión del blanquecino manto humeante del tabaco y la tenue luz amarillenta de la desvencijada lámpara convertía la desnuda pared en  la mágica pantalla sobre la que proyectar los recuerdos de un pasado ya lejano, recuerdos en blanco y negro o virados en sepia y que lentamente irían tomando un iridiscente color.
 Por su memoria desfilaron los dulces recuerdos del pasado, recordó los viajes realizados a los confines del mundo conocido, las fabulosas aventuras vividas en el transcurso de la odisea emprendida a través de remotos y exóticos reinos, conoció ciudades y civilizaciones milenarias, gentes de extrañas y enigmáticas creencias con las que compartió sus alegrías e inquietudes, fundiendo todos aquellos maravillosos conocimientos en el infinito crisol en el que fraguar su breve, pero intensa juventud.
Recordó con nostalgia el día en que la vio por primera vez, fue junto al lago, allí en Magdala, justo antes del atardecer, en el embarcadero. Ella, María, se hallaba de pie, descalza sobre  la arena, rodeada de viejos aperos, redes y velas, una sutil y vaporosa túnica de lino claro envolvía la frágil figura de suaves  caderas, de verdes ojos y  tez morena, de azabache cabellera y piel perfumada de incienso y brea.
Sus labios pronunciaron entre susurros el bello nombre de María, sus manos se aferraron al vacío buscándola en la oscuridad, la soñó dulce y dormida, cómo en la cálida noche en que sus cuerpos, desnudos y temblorosos, fueron bañados por la pálida luz de la Luna, sus manos, cómo vestidas de seda, colmaron su cuerpo de tiernas caricias, su boca ávida de besos buscó con ansiedad la sensual boca de María, ella respondió anhelante y jubilosa aferrándose a su cuerpo con firmeza, sus erguidos y turgentes senos se aplastaron incisivos contra el pecho desnudo y bronceado del amante, sus pierna, firmes y torneadas, lo aprisionaron apasionadamente entre sus muslos tersos y nacarados, entregándole el preciado tesoro de su dulce virginidad, al tiempo que entre caricias y eternas promesas de amor, Sus cuerpos súbitamente estallaron en un torbellino de pasión, y él, por un instante, tras saberla suya por toda la eternidad,  volvió a ser humano.
De repente, la voz grave y distante de un extraño irrumpió en la habitación …Viernes, 10 de abril, 14º en el paseo Tolrá, las temperaturas irán en aumento a lo largo de la mañana, y ahora unos segundos de publicidad…, los sueños se fueron desvaneciendo a medida en que la tibia luz de la mañana inundó la estancia a través del ventanal, él, incorporándose lentamente sobre el solitario lecho, sudoroso, agitado, con la mirada perdida entre las sábanas, la recordó durante un instante y luego pensó en los muchos años transcurridos en amarga soledad, ¡dos mil años!, Resultaban demasiados inclusive para quien ama toda una eternidad.
Momentos después salió a la calle, abandonó el  viejo portal y tras encender un cigarrillo se dirigió al lugar de la cita, ¡Había pasado tanto tiempo!, ¿ Cómo estaría Juan?, ¿ Y Simón, seguiría siendo tan testarudo cómo siempre?. Instantes después los encontró cómo antaño, discutiendo entre sí por insignificantes naderías,   de repente, Juan, el más joven, les alertó de su presencia, un profundo silencio se adueñó del lugar, sus rostros, de ojos llorosos y emocionados, se volvieron a iluminar.
Él había cumplido la promesa, ¡había regresado! Su mirada, llena de complicidad, se cruzó con la de Juan, este, tras contemplar el cigarrillo encendido entre sus dedos, le dirigió un cariñoso reproche ¡Deja el tabaco, te va a matar! Entonces él, sonriente, acariciando la rubia cabellera de Juan, le dijo, ¡Sí, quizás tengas razón, quizás!,  Pero tal vez será esta mi cruz.
Y juntos, los doce, alegres y alborozados emprendieron nuevamente el camino que dejaron tiempo atrás, y que él ya no volvería a olvidar, pero acaso ¿no era él tan humano cómo los demás?

Por Jordi Poblet

La Coctelera de Skaramandra: Margarita

Margarita ( ...se llama mi amor, uno, dos...)

Ingredientes: Coctelera marca ACME, hielo frió (a ser posible helado) Tequila, Cointreau (cuantró para los amigos) limón y sal o sal y limón si eres muy puntilloso.
Ya estamos con pijadas... para empezar necesitamos una coctelera, que no es moco de pavo (una olla a presión quizá sirva, pero como que no) le metemos hielo por un tubo (el de la coctelera) dos medidas de tequila (Don Julio, Jimador, José Cuervo, etc...) una medida de Cointreau (el genuino) -Si eres algo moña puedes invertir -entiendes?- el orden) y se masturba bien ¡¡¡perdón!!! Quise decir “se agita”
Se sirve en una copa de cóctel bien helada, parecida a esas de champagne para la primera comunión, con el borde de tu padre bien lejos ¿sic? No, eso no, quise decir con el borde de la copa impregnado de sal fina tras haberlo rociado antes con zumo de limón.
Y hala!!! Ándale no más que está bien gacho el invento de la barwoman Margarita Sames (la inventora de la pócima)
Ideal para diluirse en la noche. Yo prefiero diluirme en una sinuosa geografía de mujer.

Por Jordi Poblet

La Coctelera de Skaramandra: Mojito


Mojito...

(poquito a poquito y mucho ojito...)
Ingredientes: Hierbabuena* o menta, azúcar, ron, angostura (pero sin estrecheces) y soda
si en vez de hierbabuena lo haces con marihuana tiene que ser una caña, ¿vale?
Machaca unas hojas de hierbabuena o menta; acuérdate de Celia Cruz y añádele... AZÚCAR!!! (2 cucharadas) pero si eres un pijeras de cuidado le pones jarabe de palo... perdón! Jarabe de azúcar y lo dejas macerar unos minutos.
Agrega una medida de ron (ehhhhhh, sin pasarte eliansito) –yo particularmente prefiero Saint James o Habana club; el Bacardí te lo dejo para ti.
Luego le añades el zumo de medio limón o medio zumo de un limón, al gusto; dos dedos de soda (horizontales, no verticales... no me seas Dinio) y mucho hielo pilé, o sea... triturado!!! Si vas de nota puedes echarle unas gotas de angostura, pero para qué pasar angosturas? Fuera estrecheces!!!
En algún momento del proceso se le añade la soda al cuello, pero como no tengo costumbre y no recuerdo cuando.... pues a palo seco!!!
Sírvase en un vaso largo y tieso de frío, con sus hojitas de hierbabuena y todo lo demás: su pajita (“malpensao”), música al uso (salsa, son montuno, merengue, calipso, pop latino, jazz, aserejés y demás monsergas, etc...) y a ser posible en compañía de una mulata sabrosona (las rubias también sirven aunque sean de Pharmatint) que te diga: “cómeme los pechitos mi amol, y a triunfar... hasiendo el amoooooooool”
Ideal de media tarde en adelante, para hacer boca... o que te la hagan.  
Nota: si eres alcohólico puedes prescindir de reloj.

Por Jordi Poblet

lunes, 26 de marzo de 2012

Magdala ( I va somniar)

La nit, calorosa i coberta d’ennegrides nuvolades s’estenia sobre la vila com una fosca mortalla, ell jeia damunt el llit, amb la finestra del tot oberta, consumint l’última cigarreta, la ràdio omplia l’estança amb una dolç melodia, mentre intentava conciliar el somni, un somni gairebé impossible en una nit de brises absents on els llençols s’adherien al cos com si d’una segona pell, càlida i humida, es tractés.
La combinació del fum blanquinós del tabac amb la groguenca llum de la desconjuntada llàntia convertia la nua paret en la màgica pantalla sobre la qual projectar els records del seu llunyà passat, records en blanc i negre, virats de sípia, que lentament es tornarien d’un color iridiscent.

Per la seva memòria van començar a desfilar els dolços records del passat, va recordar els viatges realitzats als confins del món conegut, les fabuloses aventures a través de regnes exòtics i llunyans on va conèixer mil·lenàries ciutats i civilitzacions amb gents d’enigmàtiques i estranyes creences, amb les qui va compartir llurs alegries i rosecs, fonent tots aquests coneixements dins de l’infinit gresol on va forjar la seva, curta però intensa, jovenesa.

Va recordar amb nostàlgia el dia que la va veure per primera vegada, fou a pop del llac, allí a Magdala, just al capvespre, a l’embarcador. Ella, Maria, es trobava dempeus, descalça damunt l’arena, rodejada de vells aparellaments, xarxes i velams, una subtil i vaporosa túnica de lli clar envoltava la fràgil figura de flonjos malucs, d’ulls verds i cutis bru, atzabeja cabellera i la pell perfumada d’encens i brea.

Els seus llavis pronunciaren entre murmuris el bell nom de la Maria, les seves mans s’aferraren al buit, cercant-la enmig la foscor, dolça i dormida la va somniar, com la càlida nit on els seus cossos, nus i tremolosos, foren banyats per l’esmorteïdora llum de la lluna, llurs mans, de tacte suau i sedós, amb tendres carícies satisferen el seu cos, llur boca àvida d’ardents besades, va cercar amb ansietat la sensual boca de la Maria. Ella li va respondre plena de joia i anhelosa, llurs pits turgents i erectes s’esclafaren incisius contra el tors nu i bru de l’amant, ses cames, fermes i tornejades, l’empresonaren apassionadament enmig de se brunyides i nacrades cuixes, lliurant-li el tresor més preat de llur dolça virginitat, al temps que entre amanyacs i prometences d’amor etern, els seus cossos explotaren sobtadament en un remolí de passió, i ell, per un instant va tornar a ser humà.

De sobta, la veu llunyana  i greu d’un estrany va irrompre a l’habitació: ...divendres 10 d’abril, 14º© al passeig Toldrà, les temperatures aniran en augment al llarg del matí, i ara, uns segons de publicitat...

Els somnis començaren a esvair-se a mida que la tèbia llum de l’alba emplenava l’estança a través del finestral, ell, aixecant-se lentament damunt del solitari llit, suorós, amb agitada respiració i l’esguard perdut entre els llençols, la va recordar per un breu instant, i després va pensar en els molts anys transcorreguts, envoltat d’amarga solitud, ¡dos mil anys!, va pensar que eren massa fins i tot per el qui pot estimar tota l’eternitat.
Moments més tard va sortir al carrer deixant de banda el vell portal, després d’encendre una cigarreta, es va adreçar al lloc on els havia citat, ¡havia passat tant de temps!, ¿Com es trobaria en Joan? ¿I en Pere, encara continuaria sent tan caparrut com sempre?. Després d’una curta passejada pels carrers empedrats de la vila, en arribar a  la plaça, se’ls va trobar com abans, discutint per insignificants foteses, de sobta, en Joan, el més jove, els va posar en alerta: ¡Ja ve!, va cridar esvalotat, un fondo silenci els va envoltar, els seus semblants, d’ulls plorosos per l’emoció, es van tornar a il·luminar; ell havia complert la seva prometença, ¡havia tornat!, llur picaresc esguard, ple de complicitat, es va creuar amb el d’en Joan, aquest, després d’observar la cigarreta encesa a les seves mans, li va adreçar un afectuós retret: ¡“Xus”, deixa el tabac, et pot matar!

Aleshores ell, somrient, amoixant la rossa cabellera d’en Joan, li va respondre: ¡Sí, potser tinguis raó, potser! però també potser que aquest petit vici sigui la meva creu...
I junts, els dotze, tots plegats, contents i gatzarosos, van envestir el camí novament, el camí que temps enrera, ell, havia deixat, i que mai més no tornaria a oblidar.
Però si de cas...¿no era ell tan humà com qualssevol?

Por: Jordi Poblet



Medi Ambient



¡Setmana verd! Va deixar anar la “profe”, per art de màgia, llapis i llibretes es transformen en plomes, gàbies i branques d’olivera (amb el permís de Brussel·les).
Viatjant entre diapositives, pòsters i transparències ens disposem a recórrer, en un fabulós viatge imaginari, els llocs més recòndits del nostre parc natural, (encara que per un moment vaig a arribar a pensar que em trobava enmig d’un curset sobre la vida a l’àrtic i la tundra polar), els seus boscos, valls i riberes, així com els secrets de la Mola i l’Obac es mostren reveladors als nostres ulls i una sobtada ànsia de saber neix espontàniament des del més profund del nostre ésser:... Són rodones les pizzes? ...és possible que un cataclisme faci brollar aigua ala Mola? ...Arribarà el “Metro” a l’Obac? ...és fuma la farigola?. Totes les nostres inquietants preguntes van trobar resposta intel·ligent; formes, perfums i noms ens són descoberts: Pollancre, Romeu, vern, teix, salamandra i toixó, ...són un conjunt de rock?, em pregunto al·lucinant davant de revelació semblant, no, només són alguns dels no desconeguts, però si oblidats, veïns als quals durant el viatge he après a conèixer.
Ara ja puc distingir entre el cucut i el rellotge del saló, entre la ratllada gineta i un gat perdiguer, entre l’om i el perer, per saber que demanar a cadascun d’ells i saber diferenciar entre autòctons i “okupas”, transformant les antigues i avorrides excursions en un il·lustratiu periple a través d’un hàbitat natural en perill d’extinció, que no és un altre que la petita porció de bosc que ens envolta i que malgrat tot, sobreviu entre negres i fumejants serps d’asfalt i amenaçadors xalets, aquesta pobre i minsa catifa verd solcada per tímids i serpentejants fils blaus, que la naturalesa, altruista, ens ofereix com una proveta de vidre: “Un quart d’oli, dues Coca coles, un condó, un raig de quitrà, quatre claus, un matalàs i... ¡Voila! el Ripoll, ja tenim un riu amb peixos de colors, de color d’argent, de ferris i resplendents escates de plàstic o llautó i de nom... ¡Isabel! ...Sardines? Potser, i com no, al nostre gust, ...Gust? Sí, gust, aroma i color. ¿Que més es pot demanar a canvi d’hipotecar l’hàbitat natural?

De Jordi Poblet