Siurana (Severiana –latín-,
Xibrana -árabe-)
Esta hermosa villa, pedania de Cornudella de
Montsant, tiene sus orígenes en el II milenio a C., en la Edad del Bronce, aunque no
son muchos los vestigios hallados de aquella época, fue descubierto allí, un taller de sílex con hachas de piedra
pulida, puntas de flecha, fragmentos de vasos campaniformes y materiales de
bronce.
Siurana, asentada sobre un enorme peñón de
roca caliza que
preside una magnífica panorámica del valle del río
Siurana y rodeada por el torrente del Estopiñá, es uno de los pueblos más
bellos de la provincia de Tarragona, declarado “Paraje Pintoresco” en 1961.
Entre sus paisajes naturales destacan
formaciones rocosas como la peña gemela de la Siuranella, el Salto de
la Reina Mora
(la Trona) los
acantilados de Arbolí,
y los gorgs del río Siurana.
Conjunto monumental
En Siurana puede visitarse la
iglesia de Santa María, edificio
románico
de una sola planta del
siglo XII, con una notable portalada lateral. También
pueden hallarse algunos vestigios árabes, como los restos del castillo del walí
Almira Alemoni. De hecho, Siurana
fue el último
reino de
taifa en ser
reconquistado de toda
Cataluña,
en
1153.
La conquista de Siurana
El territorio de Siurana gozó de cierta importancia en el
siglo XI,
cuando se convirtió en un bastión casi inexpugnable de los reinos de taifas de
la península. Su situación estratégica retrasó durante mucho tiempo el avance
cristiano. La conquista de Siurana, a manos de Bertran de Castellet, concluyó el
29 de
abril de 1153, día en el que el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer II, otorga
una carta de población a Bertran de Castellet.
Según un documento de
1154, los musulmanes de Siurana afirmaron a los conquistadores
que habían estado ocupando ese enclave por espacio de 284 años, por lo que la Siurana sarracena data del
año
869,
probablemente.
La leyenda de la Reina Mora

El carácter casi épico de la conquista del último reducto musulmán dio lugar
a leyendas como la de la
Reina Mora.
Cuenta una leyenda recopilada por el escritor
Juan Amades que Siurana era el
dominio de la reina
Abd-el-azia, de gran belleza. Los
cristianos, liderados por el señor de Tarragona
Amat de Claramunt, incapaces
de conquistar la población, se sirvieron de las artimañas de un traidor sefardí,
que les ofreció la entrada al castillo. Los cristianos penetraron y mataron a
casi toda la población. La reina, envuelta en el pánico general y viéndose
derrotada, subió a su caballo blanco y se dirigió al precipicio cercano.
Perseguida por los cristianos y para evitar que el caballo por instinto se
detuviera ante el abismo le tapó los ojos, pero el animal, al darse cuenta del
peligro, quiso parar y clavó sus patas en el suelo, de modo que quedó la huella
de su herradura en la roca. Otros dicen que las marcas de herradura son del
impulso que tomó antes del salto. Sea como sea, la tragedia fue inevitable y
hoy en día puede verse clavada en la roca la huella del caballo en el lugar que
se denomina el Salto de la
Reina Mora (La
Trona).
Datos de interés
La Fiesta
del Jubileu de Siurana, el día 9 de mayo, fecha en que tiene lugar una
commemoración religiosa dónde se reunen todos los fieles de los pueblos vecinos
para pedir agua a la Virgen. La
Fiesta Mayor es el 15 de agosto, con baile, carreras populares, concurso de
bitlles, entre un largo etcétera de actividades.
Gastronomía:
Algunos de los productos más destacables son:
quesos artesanos de cabra y oveja, aceites vírgenes y aromatizados (con
ajo, limón y romero), mermeladas artesanas, aceitunas, pates de aceituna
arbequina, membrillo, frutos secos naturales y garrapiñados, miel de diferentes
variedades , polen, chocolates, vinos... Siurana lidera el renacimiento de una
de las zonas vitivinícolas más importante del mundo a través de la recuperación
de los antiguos vinos milenarios que elaboraban los monjes de la cartuja de
Sta. María (S.XII) los cuales, durante 7 siglos, dieron fama y prestigio al
vino del Priorato