viernes, 12 de octubre de 2012

“De tinta y absenta”



El dragón del tintero me observa con ojos de fuego.
Es como una fotografía encarcelada en el espacio vacío en el que se difumina la razón….
Yo, soy como un púgil de humo que afronta un combate cuerpo a cuerpo, hasta el último aliento, dejando escapar la vida entre las cuerdas del cuadrilátero de lo cotidiano.
El sonido del gong marcan ya la hora de los enanos. Estos, como censores desbocados, tras devorar letra tras letra hasta el último de mis poemas, se ocultan entre las sombras.
Sus risas se multiplican en el silencio taladrando mis oídos, son como el estertor agonizante de una marsopa varada en la playa de la insatisfacción.
Me despierta el zumbido del asesino de sueños. Mis dedos entumecidos se desperezan, desprendiéndose lentamente de la corteza de apatía literaria que los embarga…
Tímidamente dibujan un trazo impersonal sobre un papel.
En él ya se adivinan los primeros versos. Son como la epístola de un predicador de lacerada conciencia, escrita entre absenta y putas en un antro de sueños pagados.
El flujo de la poesía vuelve a discurrir por mis venas. Afortunadamente los enanos no han crecido. El dragón ya no se me antoja tan fiero.


"De tinta y absenta"
(Retales de intimidad)

jueves, 11 de octubre de 2012

“Elegía por la paz”

El silencio se ha quebrado en el vacío.
Se han apagado las luces para
dar paso a las sombras.
Sólo se escucha el lamento,


 el lamento por la vida
que fue y pudo haber sido.
El lamento por una vida perdida
en el absurdo empeño
de convertirla en amante
de la muerte y de lo incierto.

La vida, frágil amante de ausencias
definitivas, ha exhalado su postrer aliento
sobre un desolado paisaje
sembrado de cruces y almas vencidas.
La ausencia de vida no se entiende
sino frente a la desolación de
los campos de batalla,
lúgubres y vacíos, donde ya sólo
se escucha entre las sombras
el desgarrador aullido del cañón.

La muerte, una vez más, se pasea vestida
con sus galas de invicto general ,
mostrando su alfanje ensangrentado.
Desde lo alto de su castro,
ahumado y sombrío, la muerte,
ha visto morir a sus hijos y,
apiadándose de ellos,
los ha cobijado bajo su frío manto
de pájaros negros del estío.

"Elegía por la paz"

(Culminación de la metamorfosis)



El heraldo de la muerte





Escúchala!
Acaso no oyes cómo suena?
Es la trompeta del heraldo
de la muerte.

Trae la locura en sus notas estridentes,
deja un vacío ausente de palabras,
ausente de cánticos,
ausente de esperanzas y de risas,
ausente de vida.

El cielo besa la tierra con alas de cuervo
mientras la luz del alba se diluye en la oscuridad
de las sombras.

La paz, paloma de frágiles alas,
amapolas de fuego en su pecho clava.
Ya no le queda luz en sus ojos secos,
ya no le quedan palabras,
ya no le queda nada.

Silencio, sólo silencio.
Ya sólo se escucha la trompeta
del heraldo de la muerte.
Escúchala!
Cada vez está más cerca.
Cada vez suena más fuerte.
Es un grito de agonía,
que hiere y aterra.
Escúchala!
ya llega.... ¡Es la Guerra!


"El Heraldo de la Muerte"
(Culminación de la metamorfosis)


miércoles, 10 de octubre de 2012

Quimera



En mi boca aun persiste el sabor tus besos,
Tus latidos martillean en mis sienes con un eco atronador,
y el recuerdo de tu perfume me tiene loco.
Recuerdo el roce de tu piel sobre mi piel, y me estremezco.
Sueño contigo, pero es sólo eso… un sueño.
Al despertar, veo, que no estás,
y que sólo eres una quimera que se oculta entre las                                                      sombras,
                                           burlándote de mí, una vez más.

                                           "Quimera"
                                           (Retales de intimidad)

Ya nada temo



Tenía tanta necesidad de amarte que te invente,
con matices y medidas, con esa sonrisa tuya, imperecedera,
ni más alta, ni más baja, ni más bella… perfecta!
Exactamente tal como te soñé, esculpida en la misma materia incombustible que los sueños.
Tenía tantas ganas de amarte que rogué por ti a los dioses indolentes.
Y ellos, conmovidos, me concedieron lo imposible.
Tómala! -Me dijeron-
A su lado caminarás sobre campos de fuego.
Ni arcángeles ni dragones podrán deteneros.
No temas, ahora… ¡Merécela!
Y cabalgando a la grupa del dragón desafío la caricia del viento,
y te pienso, sí, te pienso y nada temo.
Ya no me dan miedo las sombras, no son más que una utopía que sucumbe ante la incertidumbre del tiempo.
Me arriesgo. Hoy he reinventado un Universo en donde ambos
florecemos bajo nuevas formas de inmortalidad.
Un Universo en el que aun conservo el poder de crearte hermosa, de amarte... Sí, de amarte, sin temores ni complejos.
Y ya nada temo si te tengo junto a mí.
Mis dudas se diluyen en la búsqueda insaciable de tus formas,
tu sonrisa ilumina el camino del exilio a mi sufrimiento,
y a través de los espacios vacíos del silencio se escucha ya el eco imperceptible de tu voz musitando mi nombre.
Ya nada temo, mi alma se serena y espero. Ya nada temo.

"Ya nada temo"
(Retales de intimidad)